Adicción al Sexo

Adicción al Sexo

Adicción al Sexo

El amplio mundo de las adicciones se divide en dos grupos, las adicciones químicas (sustancia) y las adicciones no químicas o comportamentales, estas tienen que ver con conductas placenteras y rutinarias que empiezan a generar la necesidad de repetirlas inevitablemente comenzando a afectar las áreas de desempeño como lo son la familia, lo laboral, lo académico, social, afectivo, salud mental y física, en este caso hablaremos de la adicción al sexo.  

La OMS (organización mundial de la salud) menciona que un proceso de dependencia puede darse en tres instancias que son:  En el consumo de una sustancia, en el desarrollo de una actividad o en la construcción de una relación.

Para cumplir con criterios de dependencia debe haber presencia de repetición de la conducta adictiva, presentar síndrome de abstinencia (presencia de signos y síntomas a nivel físico y psicológicos) una vez se suspende la conducta adictiva y con el incremento gradual y progresivo de esta.  

Caso 1: Problemática de un hombre casado

“tengo una familia, todo lo que cualquier persona quisiera tener, aun así me siento vacío y busco la manera de satisfacerme sexualmente de todas las maneras posibles.  Veo pornografía, me masturbo varias veces al día y en algunas ocasiones recurro a prepagos para pagar por sus servicios.  

Me siento infeliz, mi vida sexual en pareja ha disminuido notablemente. Con ella no puedo hacer todas las cosas que quiero hacer porque es muy conservadora.

Luego de que me masturbo o estoy con una prostituta me siento igualmente vacío, siento culpa y me avergüenzo, veo a mi familia y no se realmente que me pasa porque también se que mañana lo volveré a hacer.

Me siento incoherente y sin fuerzas para cambiar. Aunque reconozco que es algo malo, que me está afectando y que me podría traer consecuencias muy malas aun así lo sigo haciendo. Llevo una doble vida, mi familia no se imagina todo lo que pasa por mi cabeza y todo lo que he hecho.”

El comportamiento en esta adicción

La adicción al sexo tiene unos componentes muy similares a una adicción al consumo de sustancias. Se genera un comportamiento progresivo que va generando tolerancia (se debe aumentar el nivel de experiencias para obtener el mismo placer), sucedido de culpa, confusión y sentimientos de tristeza.

Aparece por momentos el firme deseo de no continuar haciéndolo, pero poco tiempo después se retorna a la conducta. Es una dependencia, es decir, se configura ya no un deseo sino una necesidad.

En la práctica clínica de las adicciones nos damos cuenta de que el adicto no busca su adicción para sentirse bien sino para no sentirse mal, es decir, su adicción se termina convirtiendo en un mecanismo adaptativo para compensar diferentes aspectos psicológicos, biológicos, familiares, entre otros que generan conflicto

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Caso 2: Problemática de un hombre Soltero

“Soy soltero, tengo 34 años, desde mi adolescencia fui muy introvertido, me daba pena hablar con otras personas y veía a las mujeres como inalcanzables, es por esto que empecé a construir una realidad por medio de la pornografía, hacía todo aquello que no podía en la realidad por medio de la virtualidad, creaba personajes en internet para interactuar sin que me sintiera avergonzado de mí, tengo muchos complejos con mi cuerpo, mi forma de ser.

Siento miedo de ser rechazado. Cada que tengo un problema me encierro y me masturbo, es lo que me alivia por lo menos por un momento, luego la vida sigue. He estado tratando de mejorar mi problema, pero a diario me decepciono, esto me genera mucha depresión y pienso que es muy difícil cambiar.” 

La adicción al sexo es un síntoma como todas las adicciones, donde el problema en sí, no radica en la conducta, sino en el: “para qué la realiza” y la relación que se establece con esta.

A menudo vemos que son personas que manifiestan inseguridad, experiencias de carencia (afectiva, económica, emocional, entre otras) bullying, no se sienten aceptados. Estas mismas carencias son compensadas con estrategias adaptativas que los ayuden a “medicar” estos sentimientos. 

Las situaciones que tienen su aparición en relación con otro, no son mas que conflictos propios, que están adentro y se visibilizan en otro que termina siendo un espejo de los asuntos propios no resueltos.

Al poner la dependencia en el afuera, la persona siempre estará en falta, ya que no controla al otro. El proceso de curarse debe de partir no hacia afuera sino hacia dentro. Se busca identificar los propios faltantes personales que lleven a compensar sus carencias en la relación con el afuera. 

Caso 3: Problemática de un padre de familia

“Tengo 38 años, soy casado y tengo 2 hijos. Viví una infancia difícil, mis padres se separaron cuando yo tenia 8 años, viví muchas peleas entre ellos. Crecí muy inseguro, con miedos, no creía merecer nada. Empecé a ver pornografía y me sentía bien, estudié y me preparé.

Luego de que mi condición económica mejoró empecé a pagar por sexo, todo cambió cuando el dinero me permitía acceder y sentirme seguro porque yo mandaba y le decía todo lo que debía de hacer, abrí redes sociales paralelas, le escribía a varias mujeres incluso modelos, les ofrecía suma de dinero considerables y siempre accedían, me sentía como un rey, un colonizador, me sentía poderoso.

Esto lo sentía solo  en el momento de vivir las experiencias, luego de estas, me sentía lo peor, me sentía sucio, triste, me avergonzaba de mi mismo, llegaba a mi casa y me agobiaba, sentía que estaba engañando a mis seres queridos pero aun así no era capaz de parar.

Es algo que te gobierna, que es mas fuerte que tu voluntad, crees sentirte el dueño del mundo y terminas viviendo en un mundo ficticio que crees crear para tratar de creerte momentáneamente sus propias mentiras.

Luché mucho tiempo con esto, gracias a dios hoy lo estoy superando y llevo ya 6 meses libre de esta esclavitud, que aunque no consumas una sustancia te lleva a tener muchos problemas.”

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Tratamiento de la adicción al sexo

El tratamiento de la adicción al sexo, así como cualquier adicción, tiene como punto de partida el reconocimiento de la problemática, la aceptación de esta.  

En el caso de la conducta sexual compulsiva, debe de tratarse de manera integral, esto comprende la terapia psicológica, especialista en psiquiatría, terapia familiar y grupos de autoayuda.  

El objetivo principal del tratamiento es ayudar a identificar y resolver los conflictos y las situaciones personales que tengan que ver con la aparición de este tipo de conductas, a partir de esto se ayuda a controlar los impulsos y a reducir los excesos en la conducta sexual compulsiva para resignificarla y poder llegar a entablar relaciones y actividades sexuales saludables consigo mismo y con los demás. 

Es muy importante también el trabajo del límite, de las asociaciones, hábitos y rituales que se construyen alrededor de una conducta adictiva, asumiendo responsabilidad de sus actos e identificando y renunciando a factores de riesgo que lleven a la construcción de la conducta sexual compulsiva

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Por:

Juan Carlos Giraldo R.

Especialista en adicciones

Juan.giraldo@brujulasm.com

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